viernes, 8 de julio de 2011

EL RETORNO DE LOS BRUJOS


Nota del Editor:
Este artículo fue publicado originalmente en el Diario Financiero (Chile), el 20 de mayo de 2011.

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EL RETORNO DE LOS BRUJOS
Por Axel Kaiser (*)


Occidente, estimado lector, está implosionando.
Décadas de corporativismo y de programas de bienestar
-esa fatal combinación de servir a las élites económicas
mientras se tranquilizan a las masas con asistencialismo-
lo han arruinado.


          Hoy, la deuda pública real de EEUU es superior al 100% de su PIB, y el valor presente de sus obligaciones sociales –esas que prometen los políticos para ganar elecciones– asciende a siete veces el valor de su referido producto interno bruto. Esto hace que Europa -todos sus países, empezando por Alemania- tengan un nivel de endeudamiento que sobrepasa con creces el límite permitido por el Tratado de Maastricht y que varios se encuentren al borde de la quiebra. El valor presente de las obligaciones sociales de la Unión Europea (UE) asciende a más de cuatro veces el PIB comunitario.
         
           En ambos lados del Atlántico, los bancos centrales imprimen dinero sin freno, lo que es una expropiación que me afecta a mí, a usted y, especialmente, a los más pobres de este planeta. Siguen creyendo que con un fraude monetario a gran escala lograrán salvar la situación.

          Algunos advertimos desde el principio que había que dejar que el capitalismo funcionase, que los bancos quebraran y que la recesión purgara el sistema de los excesos crediticios. Lo contrario, sostuvimos, empeoraría las cosas. Hoy, tras tres años de keynesianismo, tenemos a Estados Unidos sumido en un patético debate en torno a subir o no –por enésima vez– el límite del endeudamiento para evitar la clausura del Gobierno Federal. Y Europa lucha desesperadamente para no deshacerse como unión monetaria. Resulta –¡oh sorpresa!– que los rescates a Grecia fueron un completo fracaso. Ahora todo está peor: Grecia, pensando en dejar el euro, los portugueses estirando la mano y la inflación desatada.

          Salvo que se produzca un milagro productivo sin precedentes en la historia humana, la cisis de Occidente es inevitable. Una crisis que forzará a millones de personas a reducir dramáticamente su nivel de vida y que generará caos social y derramamiento de sangre.

          En la desesperación, hasta los pueblos más civilizados creen en brujos. Y si algo enseña la historia es que éstos retornan, precisamente, en tiempos de caos, prometiendo restaurar de un plumazo el orden y la prosperidad desvanecidos. Basta con haber leído a James Madison y a Thomas Jefferson para entenderlo. El primero, nos advirtió de que no hay peor enemigo para la democracia y la libertad que los grupos de interés. El segundo, nos explicó que cuando los políticos caen en el juego de intercambiar prestaciones del Estado por votos, la corrupción del sistema se vuelve inevitable. De ahí que la integridad y responsabilidad de los líderes políticos sea tan importante. Sin ella, la democracia está destinada a destruirse a sí misma.

(*) AXEL KAISER es abogado, investigador del Instituto Democracia y Mercado (Chile), columnista habitual del Diario Financiero (Chile) y de http://www.elcato.org/

 

HOMENAJES

      Por Alfonso Ríos Larrain


          En cuestiones de homenajes hay que ser muy riguroso, especialmente cuando se hacen revestidos de una autoridad que representa a toda la ciudadanía. Se trata de una muestra pública de respeto, admiración o estima; una ofrenda inmaterial de gratitud o reconocimiento que premia la obra o trayectoria de personas o instituciones. Cada cual evaluará si el agasajado tiene suficientes méritos para recibir los honores, pero el propósito se desvirtúa al escoger arbitrariamente a uno entre dos o más postulantes que reúnen objetivamente la misma calidad o merecimiento que motiva el homenaje.

         Enterado por la prensa que los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados invitarían a ex parlamentarios chilenos a las celebraciones del bicentenario del Congreso Nacional, intenté averiguar si mi padre (Héctor Ríos Igualt, ex diputado conservador) figuraba en la lista de invitados. Su avanzada edad (92 años) y sus dificultades para caminar le impedirían asistir a la ceremonia, pero le agradaría comprobar que se acordaron de él. No tuve respuesta. En esos días, la televisión mostró imágenes del presidente de la Cámara de Diputados -mi correligionario Patricio Melero (UDI)- en la casa del ex diputado socialista Alfredo Hernández Barrientos, donde acudió especialmente para invitarlo a dicha celebración. Hernández, de 99 años, aceptó "cantando el himno del Partido Socialista con el puño izquierdo levantado (...) y una lucidez envidiable" (*).

         Como se trataba de una convocatoria para rendir homenaje a ex parlamentarios vivos, ¿qué razones objetivas pudo tener el presidente de la Cámara de Diputados para invitar a Alfredo Hernández y no a Héctor Ríos? Se me ocurre una sola y ¡muy importante!: Hernández es 7 años mayor. En lo demás, no veo motivos que justifiquen la discriminación. Ambos son nonagenarios -con seguridad los ex parlamentarios chilenos vivos más ancianos- y ejercieron sus cargos en los mismos períodos: 1953-1957 y 1957-1961.

          Hay otra posibilidad: un error de secretaría como la transcripción de su discurso omitiendo a Salvador Allende. Si  así fuere, mi protesta sirve para demostrar a los socialistas que Patricio Melero también se equivoca con los suyos y ofrecerles un reconciliador empate: un lapsus para cada lado. Ya se disculpó con la familia Allende. A mi padre ya se le olvidó.  ARL


(*) Ver noticia en:
http://www.vientopatagon.com/2011/07/rendiran-homenaje-a-ex-diputado-obrero-hernandezdel-andamio-al-parlamento/

martes, 5 de julio de 2011

COLETAZOS "LA OTRA PROTESTA"


Nota del Editor:
A continuación, el comentario de Fernando Larrañaga referido al blog anterior "La Otra Protesta"
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        He leído los email y artículos de este blog relacionados con las protestas -también llamadas manifestaciones- y como me preocupa que el número de participantes sea superior al Festival de la Canción de Viña del Mar, decido entrar en el debate.
        
        A primera vista, da la impresión que los "artistas" que actúan en las llamadas manifestaciones son más populares que los del festival viñamarino. Es curioso, sí, que estas expresiones de jolgorio popular no sean comercializadas y transmitidas por televisón a otros países. Serían millones de personas que las disfrutarían en sus hogareñas pantallas. Pero no me parece tan mal que así sea. Esto indica que las redes sociales aún no logran superar el rating de nuestro mayor ícono popular: el Festival de Viña.
        
       No resto importancia al significado de las manifestaciones. Su origen es digno de analizar y puede tener dos posibles explicaciones. La primera, de carácter sociológica: falta pan y circo. La otra, responde a la idiosincrasia de nuestro pueblo y a circunstancias políticas tan antiguas como no resueltas. Veamos.

       Nuestro país es de índole más bien fome. Aparte de la Teletón y el Festival de Viña, no hay espacios de entretención gratuita para ver a los artistas. Fiestas Patrias, otro evento popular de importancia, exige gastar plata en fondas, empanadas, choripanes, asados, mote con huesillo, vino y estacionamiento. Como el circo no es gratis, las protestas callejeras (perdón, manifestaciones) se han transformado en nueva alternativa. Pero, además, hay problemas muy molestos para la gran mayoría de los chilenos que ningún gobierno ha enfrentado con la seriedad que merecen.  En efecto, nosotros, la gente, el pueblo, la masa o como quieran llamarnos, no nos seducen explicaciones como que el PIB creció 7%, que la tasa de desempleo bajó 30% en el último año, que los chinos están encantados con nuestro cobre (por ahora, mientras ellos no lo produzcan o inventen un sustituto... ¿Se acuerdan del salitre?), o por algunas cifras macroeconómicas insensibles para nuestros bolsillos. Lo que nos molesta es comprobar que poco y nada se hace para resolver problemas simples de nuestra vida diaria: ni la derecha, ni la izquierda, ni el centro, ni el perímetro. Las contrariedades son muchas e intentaré reseñarlas en la experiencia cotidiana que me relató un chileno común y corriente, un ciudadano término medio de nuestro país: don Juan Céspedes.

          Santiago de Chile, 06:30 AM, 2° de temperatura. Don Juan Céspedes, empleado de clase media, está en un paradero de buses. Cubre su cuerpo con una parka y tres sweters para no morir de frío. Acumula rabia mientras espera que llegue el Transantiago. Ayer entraron 4 cabros chicos armados hasta los dientes a la casa de su hermano en La Florida. Golpearon a su familia, los amordazaron y les robaron todo. Los carabineros nunca aparecieron. Ya en la comisaría, el teniente les informó que, por orden del Fiscal, los asaltantes quedaron libres por falta de méritos."Claro -deduce don Juan, no tenía ningún mérito lo que hicieron...", y sigue recordando mientras espera el Transantiago.

          "Mi compadre Lucho quedó sin pega en el packing de fruta donde trabajaba; el patrón cerró por culpa del dólar y de la Inspección del Trabajo. Ya cesante, juntó su indemnización y los ahorros de toda su vida para abrir un pequeño bar y lleva más de 8 meses tratando de que la Municipalidad apruebe las patentes que le permitan instalar su negocio; que el Sesma le apruebe el ventilador y el baño del local; que las Corema, las Corama y los conch... den el visto bueno del 'impacto ambiental'. Y, así, suma y siguen los trámites burocráticos de mi pobre compadre que sólo quiere trabajar para sobrevivir". Se acuerda, entonces, del ministro Fontaine que anunció un programa para las PYMES, pero ¿cúal era?, ¿cómo funciona?, ¿le servirá a su compadre Lucho?, ¿dónde debe que ir? ¡Sepa Dios!
         
          Transcurre media hora y el Transantiago aún no llega. Los pensamientos de don Juan están ahora con su mujer. Ayer estuvo tres horas en el consultorio con su hija de 2 años para que le revisaran una fiebre alta. Después de haber pagado religiosamente su plan de Isapre, con un incremento anual de UF más 10%, volvieron a su casa sin ser atendidas porque el personal del consultorio estaba en la calle "funando" al Ministro de Salud por más reajuste de sus remuneraciones. Recuerda  la supertienda que ofrecía "puntos", donde compró lo que necesitaba pagando tres veces el valor de las mercaderías debido a los intereses y gastos de mantención de la tarjeta que inventaron para robarle. Y la empresa telefónica que le carga en la cuenta un servicio que nunca contrató y que a pesar de sus reclamos de todos los meses y desde hace un año, le siguen cobrando; y para no quedarse sin teléfono debe pagar esa "renegociación" que le hicieron sin su firma; o pedir (¡y rogar!) que por favor le retiren el teléfono porque el próximo mes lo pasan al DICOM. Cuando le cortan la luz por reparaciones, la cuenta le sale más cara que nunca. "¿A quién reclamo?, ¿contrato un abogado?", medita don Juan. Son las 7:15 de la mañana. Aparece el Transantiago y sube al bus. 
        
        18:30 hrs. Don Juan Céspedes ha terminado su jornada laboral y aguarda el bus que lo llevará a su casa. Hay 58 personas en el paradero esperando el Transantiago. El bus se detiene, viene repleto de pasajeros y todos pelean por subir... Don Juan se quedó abajo. Tiempo para seguir acumulando rabia: "¡Que tonto soy!", se lamenta. "En vez de  viajar en el  Transantiago debería usar mi autito y contaminar igual como hacen los demás". Pero el miedo lo detiene. Hace un mes fue con su familia de paseo y los carabineros le sacaron un parte por tener la revisión técnica vencida. Les explicó que el rechazo fue por no tener los triángulos, pero igual le cursaron la multa. Indignado, dijo a los carabineros: "¡Linda forma de hacer su pega! Los chilenos les pagamos para que detengan delincuentes y ustedes molestan a ciudadanos honestos". El paco se picó y puso una nota en el parte. El Juez de Policía Local lo suspendió tres meses sin licencia por desacato a la autoridad. Su vecino tiene un taxi que circula sin TAG por autopistas y siempre le dan patente... "¿Cómo lo hace? ¡Qué rabia! Algo hacemos mal los que nos portamos bien", reflexiona, mientras transcurren otros largos 20 minutos sin que aparezca el próximo bus. En este rato, ha visto 12 buses casi vacíos circulando en sentido contrario. Él no es ingeniero de transportes, pero el sentido común le indica que tampoco deben serlo quienes programan los recorridos, secuencias y horarios del intocable Transantiago.

        Don Juan llega a su casa. Sus dos hijos estudiantes le cuentan que tendrán clases durante enero para recuperar el mes y medio perdido en "tomas", huelgas y movilizaciones. Les pregunta por qué creen que en el verano van a tener clases si no las tienen ahora. "Pero papá, tu sabes que en el verano los dirigentes estudiantiles, los profesores y los políticos están de vacaciones y, por lo tanto, suspenden las huelgas".

        La historia que les cuento es verídica. Don Juan Céspedes, protagonista de este relato, me contó que había votado por Piñera y que, a su juicio, el principal problema del Presidente no es la falta de un buen asesor en comunicaciones, sino convencerse a sí mismo que debe solucionar la decena de "detalles fundamentales" que agobian e indignan a don Juan, algunos de los cuales rememora, gélido, esperando el Transantiago. "Como están las cosas -me dijo, Piñera dejará las arcas fiscales repletas de dinero para que los populacheros inútiles de la Concertación vuelvan a gobernar otros 20 años, con la misma mediocridad, fiestecitas alegres y una que otra protesta organizada por los mismos parásitos que les dan mayoría. Circo, miles de votos; ellos felices, nosotros jodidos".

         Señores gobernantes: déjense de regalitos sectoriales y preocúpense del respeto que demanda la inmensa mayoría de ciudadanos honestos, como don Juan Céspedes.  Ayuden a quienes merecen una vida acorde con el éxito que ustedes publican y muy pocos ven. Si el país tiene buenos números es porque hay millones de chilenos haciendo las cosas bien y ganan con su trabajo el derecho a vivir mejor. El rol subsidiario del Estado debe concentrarse en quienes están verdaderamente impedidos. No pierdan el respeto de ciudadanos honestos, hayan o no votado por Piñera. Eliminen la ayuda y permisividad estatal a los que no están impedidos, fueren personas o instituciones.  Demuestren con fuerza que lo único importante es el ciudadano común y los más necesitados. Pongan fin a la burocracia asfixiante que mata la creatividad, empobrece el espíritu y anula al ser humano. Cambiemos entre todos este Chile lleno de seremis, senames, conamas, coremas, coredes, tsunamis, etc., por una sigla convocante: SERECA. "Seremos Realmente Capaces" de sobrevivir como simples ciudadanos, sin mendigar, laboriosos y respetados por nuestros semejantes y por quienes nos gobiernan.
        
         Solucionado lo anterior no habrá más fiestecitas como las que estamos viendo, ni serán necesarias manifestaciones de desagravio.  Sólo queremos dignidad y respeto de quienes elegimos para que nos gobiernen. Y si no hay mayorías parlamentarias, tampoco es importante: puede hacerse sin leyes especiales. Basta con tener la convicción y la voluntad de promulgar decretos que vayan en la dirección correcta. Nadie se opondrá. Y para la cuestión comunicacional, muy simple: hagan una película entretenida sobre la vida de don Juan Céspedes, rematando con una promesa fácil de cumplir: "Nosotros, este Gobierno, vamos a solucionar sus problemas, don Juan".

          Háganlo y rápido. No hay tiempo que perder.


                      Fernando Larrañaga L.


  

lunes, 4 de julio de 2011

LA OTRA PROTESTA


Nota del Editor:
Con motivo de un comentario que envié a mi familia, he recibido el siguiente email de Magdalena Ríos Larrain que circula en la web.
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"Queridos amigos y amigas:

"El jueves pasado, luego de la tumultuosa manifestación de los estudiantes y de quienes adhirieron a ella, recibí de mi hermano Alfonso un correo de circulación familiar que les copio abajo.

"El 21 de mayo me inquietó la falta de respeto y la inquina de la izquierda hacia los nuestros. Suponía que esta odiosidad habría amainado, pero no es así. Más aún, creo que es cada vez peor. Pensé, entonces, que debíamos actuar para hacer ver a los chilenos que Chile no pertenece a la izquierda, y que su mediocridad y mala fe sólo tiene un propósito, claro y determinante: no dejarnos gobernar. Porque si al actual Gobierno le van bien, ellos pierden su razón de ser. Así de simple.

"Cuidemos nuestro Chile que ha costado sudor y lágrimas reconstruir. A todos, de uno y otro sector. Todos luchamos y sufrimos para alcanzar la democracia. Aquí no hubo víctimas de un solo lado, ni la historia comenzó a escribirse en 1970 ni en 1973. Tampoco en 1990. Somos parte de nuestro pasado, de lo bueno y de lo malo, pero también somos responsables de nuestro futuro.

"Los invito a no dejarnos amedrentar; a organizarnos para impedir que nos convenzan; para hacer ver a todo Chile que somos muchos los dispuestos a proclamar valores que parecen adormecidos en la comodidad de nuestros hogares. Los invito a salir a la calle para que el Gobierno sienta nuestro apoyo y compruebe nuestra lealtad a las ideas y principios que le dan sustento. Para que la izquierda no se adueñe de nuestras vidas, de nuestras mentes y de nuestro porvenir. Salgamos a la calle, alegres, sin rencor, pero decididos. Chile también es nuestro.

Con cariño,
Magdalena Ríos Larrain"



La carta de Alfonso:

"Gracias a todos por sus comentarios a mi último blog.

"La cosa se está poniendo color de hormiga. Las 100 mil personas que marcharon hoy no fueron sólo estudiantes: había profesores, apoderados, padres y abuelos de los manifestantes; directores y alumnos de colegios privados que no están en huelga; empleados  públicos y del sector privado; dueñas de casa y muchos gays y lesbianas. Es la protesta más grande habida en Chile desde la UP (1973), comparable con el cierre de la campaña del "NO", víspera del Plebiscito 1988. En la conciencia colectiva quedan los carros alegóricos, los disfraces, bailes, música y humor de los manifestantes, lo que les suma simpatías incluso de quienes reprueban su petitorio. Y como hubo menos daños y desórdenes que los acostumbrados... ¡más apoyo y simpatía! No se sorprendan cuando en las próximas encuestas vean a Camila Vallejos, el bombón comunista presidenta de la CONFECH, entre los políticos más populares del país. Además de buenamoza, no tiene un pelo de lesa. Habla de corrido, conoce bien su rutina y disimula odiosidades que trasciendan a sus demandas gremiales. Una Gladys Marín en germen, pero más bonita.

"Intentan voltear a Joaquín Lavín, más que por antipatías personales hacia él, para inflingir una derrota al gobierno. Y pueden conseguirlo. La pelota está en poder de Piñera. Sé, por amigos comunes, que está muy preocupado. Para calmar el ambiente, cederá algunas demandas y puede hacer cambios en su equipo, pero el mayor déficit del gobierno es comunicacional. El país crecerá este año a una tasa cercana a 6.5%, el desempleo bajará a menos del 7%, se mantiene el orden fiscal y las cifras macroeconómicas son la envidia del mundo entero. Lo anterior, más el cobre a más de US$ 4.- la libra, balanza comercial super favorable, bajo endedudamiento, etc. Entonces, el problema no es la calidad del equipo, sino la capacidad de comunicar sus logros.

"Si de mi dependiera, busco a los mejores comunicadores políticos del mundo (los hay muy buenos y no tan caros), los instalo bien "empoderados" en el segundo piso de La Moneda, con las mismas facultades y obligaciones que dio Ricardo Lagos al equipo comandado por Ottone. Sólo faltaría algo muy importante: que el Presidente les haga caso. La tarea no es fácil, pero su vocación por el éxito y voluntad de trascender, más el 60% de rechazo que marca en las encuestas, pueden hacerlo más dócil...

Saludos,
Alfonso"

jueves, 30 de junio de 2011

EDUCACIÓN, SOCIALISMO Y LUCRO


       Por Alfonso Ríos Larrain

          Ocho senadores de izquierda (5 socialistas, 2 PPD y el radical) presentaron la semana pasada un proyecto de reforma constitucional para prohibir el lucro en la educación pública y asegurar su calidad. Por arte de birlibirloque, esos parlamentarios y sus forofos subordinan la excelencia en la educación al fin del lucro; esto es, la prohibición de obtener una ganancia por el servicio de enseñar; o, contrario sensu, una garantía constitucional para exigir buena educación sin pagar por ella ¡Pura lógica socialista! La repugnancia al lucro es un atavismo marxistoide tatuado en la piel de muchos políticos, profesores y apoderados que se expande como epidemia en la masa estudiantil. No les basta comprobar los deplorables resultados de la educación pública; ahora quieren prohibir la competencia entre personas e instituciones privadas o subvencionadas que venden sus conocimientos y procuran ganar plata en esta actividad. Competir, vender, ganar plata... Destestables propósitos que deben ser proscritos ¿Cómo? "Muy fácil -berrea el coro socialista: ¡No al lucro en la educación!".

          Nada nuevo bajo el sol. Es otra postilla de la mítica "igualdad" que inspira la vida, pasión y fracaso del socialismo: nivelar hacia abajo. Total, mal de muchos consuelo de tontos... pero les ayuda. En efecto, si todos están mal, si las carencias materiales e intelectuales son las mismas para todos y el Estado omnipresente aplaca cualquier asomo de individualismo que pueda lesionar el "interés colectivo", los socialistas encuentran su razón de ser: repartir la pobreza en partes iguales. Y como para "igualar" no hay nada peor que el lucro... ¡duro con él! Total, piensan, Papá Fisco proveerá los recursos destinados a financiar sus utopías. Si faltan lucas, no hay problema: más impuestos, más restricciones a la libertad económica, al emprendimiento, a la capacidad individual de producir y crear riqueza. O sea, más socialismo. Cuando se les acaba la plata que no ganaron y surge el hambre que sí produjeron; cuando caen los muros que ocultaron sus fracasos; cuando comprueban desolados que sus "grandes alamedas" no son más que un conjunto de ramas secas, inservibles y despreciadas por el hombre libre que prefirió transitar en medio de árboles bien regados, con raíces firmes y buena sombra; cuando todo eso ocurre, los socialistas vuelcan suplicantes al capitalismo salvador y a su impulsor cinético: el lucro. Reniegan de él, pero saben que sólo él permite engordar a las víctimas que van a sacrificar. Entonces, por un ratito, toleran ciertos grados de autonomía para que el ser humano haga negocios y gane dinero. O sea, para que lucre. Pero es sólo un recreo, un pequeño intervalo mientras preparan el nuevo zarpazo expoliador que alimenta su doctrina. Ahora rasgan vestiduras por las maquinaciones fraudulentas que involucran a La Polar, pero callan los efectos de la mega-estafa, sistemática e institucional, promovida y ejecutada por el socialismo y sus secuaces a través de la historia: usar el dinero de los contribuyentes para "bicicletear" sus ineptitudes y fracasos. 

          Pero reconozco en los socialistas el sentido de la oportunidad, característica que les permite valerse del actual escenario para redundar en sus monsergas. Así lo confiesa el senador Fulvio Rossi, patrocinante del proyecto: "Es el momento de hacer esta reforma, mientras los estudiantes están en la calle y nos están interpelando como clase política. Queremos que haya un debate de visión de sociedad y esta es nuestra respuesta". ¡Clarísimo! Para los socialistas -los de antes y los de ahora- no hay mejor escenario para debatir "visiones de sociedad" que ambientes de fuerza sensibilizados por la vehemencia y no por la racionalidad. Y el actual panorama es inmejorable. Un gobierno que califican de derecha, más de 200 liceos y varios centros universitarios "tomados", en huelga o movilizados; miles de manifestantes desfilando por las calles y "guanacos" descorteses que contravienen los íntimos deseos del Ministro del Interior y chapotean  a un diputado comunista que, dicen, venía duchado de su casa. La estampida derivó en reivindicaciones políticas y sociales tan añejas y fracasadas, como extrañas al propósito original de la protesta estudiantil. Pero, ¿qué importa? A río revuelto ganancia de pescadores... y los socialistas lanzaron sus redes. Ellos saben que este proyecto de reforma constitucional tiene pocas posibilidades de ser aprobado, pero nada pierden con presentarlo. Algo pueden capturar, aunque sólo sean peces muertos, los únicos que siguen la corriente.

          Sorprende, en todo caso, que el ministro Hinzpeter crea que "la DC está en una coalición equivocada porque tiene una visión de sociedad más cerca de los valores que tenemos nosotros" (El Mercurio, 27 de junio 2011). ¿A qué visión de sociedad se refiere el ministro? ¿Cuáles son esos valores? ¿Quiénes son "nosotros"? Yo voté por Piñera, milito en un partido que le apoya y quiero que le vaya bien. Pero no tengo dudas que la DC chilena tiene raíces y convicciones socialistas, está en la coalición adecuada y mi visión de sociedad nada tiene que ver con la suya. Si el ministro no entiende esta diferencia o la disimula para ganar alguna ventajilla momentánea, es conveniente que cambie la primera persona plural por la primera persona singular. Yo y "nosotros" lo agradeceremos.  ARL