domingo, 19 de diciembre de 2010

ABORTO: UN CRIMEN SIN PENALIDAD

Por Alfonso Ríos Larrain


En 1973, mi profesor Luis Ortiz Quiroga pronosticó en clases que el adulterio era un delito próximo a desaparecer de la legislación penal chilena. Fundamentaba su diagnóstico en tres consideraciones:
a) la naturaleza civil y no penal del delito: “violación de la fidelidad que se deben recíprocamente los cónyuges, consistente en el ayuntamiento carnal realizado entre persona casada de uno u otro sexo y persona ajena a su vínculo matrimonial”;
b) la evidente discriminación contra la mujer implícita en  la tipificación del delito en nuestro código. Cometía adulterio “la mujer casada que yace con varón que no sea su marido y el que yace con ella sabiendo que es casada…”. En otras palabras, la casada infiel era siempre adúltera; el hombre, en cambio, sólo si podía probársele certeza de saber que “la otra” era casada o tuviere "manceba dentro de la casa conyugal o fuera de ella con escándalo”, porque si era discreto tampoco delinquía; y
c) la escasez de querellas o denuncias por adulterio -casi todas convenidas entre los mismos cónyuges para impulsar la nulidad de su matrimonio- y la arrolladora jurisprudencia en cuanto a sobreseimientos, penas remitidas o sentencias absolutorias.

Lucho Ortiz tenía razón: el adulterio era un delito anacrónico, sin penalidad efectiva y veinte años después (1994) fue derogado en Chile.        

Algo similar ocurre con el aborto. El delito está tipificado en el Título VII del Código Penal chileno -“Crímenes y simples delitos contra el orden de las familias y contra la moralidad pública” (Art. 342 al 345), el mismo enunciado que regulaba el adulterio- y no en el Título siguiente -“Crímenes y simples delitos contra las personas”- que incluye los homicidios simple y calificados (parricidio e infanticidio). Así, el legislador estimó que el aborto no debía considerársele un delito contra la vida, sino como atentado contra la familia o la moralidad pública, similar al abandono de niños y personas desvalidas, usurpación del estado civil, descuido de menores y otras conductas llamadas coloquialmente "delitos cochinos" (violación, estupro, sodomía, prostitución, incesto, etc.).

Hace algunos años, la jerarquía católica chilena propuso modificar el texto constitucional que establece que “las personas nacen libres e iguales ante la ley” por “las personas se conciben libres e iguales ante la ley”, pero no tuvo acogida. Y como el acto de abortar reúne, por lo general, condicionantes emotivas de origen sicológico, social o económico, los jueces han sido especialmente benévolos al momento de pronunciarse y aplicar sanciones. Por otra parte, las estadísticas reflejan que no hay más de 200 denuncias anuales sobre un total de 40 mil abortos registrados en Chile en igual período (algunos hablan de una cifra real cuatro veces mayor), que el 90% de las denuncias terminan sobreseídas, con sentencias absolutorias o penas remitidas, y que el 10% restante también goza de impunidad. En concreto, los autores, cómplices y encubridores del delito de aborto no son penalizados en nuestro país.  

El proyecto anunciado por los senadores Evelyn Matthei y Fulvio Rossi reactualiza el debate sobre el aborto terapéutico. Se trata de un nuevo intento para despenalizar conductas abortivas -esto es, suprimir su tipificación como delito- cuando concurre alguna de las siguientes circunstancias: a) que el embarazo implique un riesgo para la vida de la madre, caso en que no se consideraría aborto; y b) que las probabilidades de sobrevivencia del feto sean ínfimas. La propuesta contempla la opinión de un equipo de especialistas que determinarían la urgencia médica de poner término anticipado al embarazo.

Para los abortistas declarados se trata de una idea interesante y bien encaminada a fortalecer los “derechos sexuales y reproductivos” de la mujer, y la autonomía que ella tiene sobre su cuerpo y su vida. Para otros -Evelyn incluida- es una moción que protege a la madre en peligro de muerte, situación que prevalecería sobre la vida del feto malformado o sin viabilidad. Para quienes no aceptamos intervenciones que tengan como resultado la muerte de un ser humano (y el feto lo es desde el momento de la concepción) es un proyecto que atenta contra la vida y los derechos del que está por nacer. Para la mayoría, es otra iniciativa populista y demagógica tipo “femicidio”, pero con mayor reproche ético, que no producirá efecto alguno. Porque el aborto es, desde hace rato, un crimen que carece de penalidad en Chile ■ ARL      

jueves, 16 de diciembre de 2010

DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS

                     
Por Alfonso Ríos Larrain

Tengo una cuñada norteamericana que vive en Chile. Casada con mí hermano menor, ambos abogados, celebran anualmente el Thanksgiving Day con un almuerzo en su casa al que asiste nuestra numerosa familia. Con el aperitivo, cada uno de los presentes relata las cosas buenas que le pasaron durante el año y hace una breve alocución de agradecimiento. Luego, vamos a la mesa y comemos el tradicional roasted turkey acompañado de puré de papas, manzanas y camote, ensaladas varias y pumpkin pie con helados de distintos sabores, todo acompañado de buen vino chileno. Es una jornada familiar de acción de gracias.
Thanksgiving -junto al Día de la Independencia- es la fiesta más popular de los Estados Unidos. También la celebran en Canadá. Algunos creen que su origen es religioso, pero no hay tal. La historia data el 6 de septiembre de 1620. Un grupo de marinos y pasajeros “separatistas” embarcaron ese día en el Mayflower al mando del capitán John Smith y alzaron velas desde Plymouth (Inglaterra) con rumbo América. Luego de sesenta y seis días de navegación, anclaron cerca de Cape Cod, en el estado de Massachusetts (EE.UU). Pródigo en recursos naturales y un buen puerto, el lugar ofrecía excelentes condiciones para que los inmigrantes iniciaran su nueva vida. El primer año fue desastroso: un duro invierno devastó a los pilgrims y varios murieron de hambre o de frío. Entonces, los indios nativos acudieron en su ayuda, enseñándoles a sembrar, a cosechar y guardar comida; a envolver pescado en sal y curar carne ahumándola en las brasas. Para el invierno siguiente, los colonos habían acumulado suficiente maíz y otros productos necesarios para el sustento. Pero -más importante- habían aprendido a superar las adversidades climáticas y a sobrevivir en el Nuevo Mundo. Tiempo después, el gobernador William Bradford proclamó una jornada especial para agradecer la hospitalidad y ayuda que los nativos indoamericanos dieron a los peregrinos, instituyendo el Thanksgiving Day. El escritor Edward Winslow, en su libro “Diario de los Peregrinos de Plymouth”, cuenta que los festejos incluían aves de corral (pavos salvajes) aportadas por los colonos y carne de ciervo que traían los indios. Doscientos años más tarde, el presidente Abraham Lincoln estableció el último jueves de noviembre para conmemorar esta fiesta y Franklin D. Roosevelt (1941) la trasladó al cuarto jueves del mismo mes, distanciándola de Navidad.

Nuestro país ha “importado” una interminable lista de días conmemorativos de algo o alguien “por lo que son” y no “por lo que han  hecho”. No hablo de festividades tipo Halloween -tan excéntrica como alejada de nuestras tradiciones- ni de los esforzados Papa Nöel que conducen trineos en medio de pinos y nieve de utilería emulando el “típico” paisaje veraniego de Chile. Me refiero al día de la madre, de la secretaria, del padre, del niño, del pescador o del minero instituido por su condición de tales y no por circunstancias heroicas o excepcionales que los justifiquen. Porque ser madre, padre, niño, secretaria, pescador o minero no es un estatus meritorio en sí mismo, como tampoco lo es ser trabajador, joven, abuelo, estudiante, mujer, enfermera, refugiado, deportista o gay. Sin embargo, políticos y comerciantes se las han ingeniado para llenar el calendario de efemérides inocuas que les generan dividendos publicitarios y económicos, pero agotan la paciencia del ciudadano común, su intelecto y su bolsillo.

El Thanksgiving es un día diferente. Una jornada que reúne a la familia para contar cosas buenas, reflexionar y agradecer. Una conmemoración cuyo antecedente histórico sugiere nobleza, heroísmo y amistad. Un día que vale la pena imitar y celebrar. ARL              
  

martes, 14 de diciembre de 2010

QUICKIES (II)


Una mujer a su vecina:
-         ¿Por qué le pegó a mi hijo?
-         Por maleducado. Me llamó gorda
-         ¿Y cree que pegándole va a adelgazar?

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Un árabe en la ventanilla de inmigración del aeropuerto:
 -         ¿Nombre?
-         Abu Abdalah Sarafi
-         ¿Sexo?
-         ¡4 veces por semana!
-         ¡No, no, no!, ¿hombre o mujer?
-         Hombre, mujer... ¡y a veces hasta un camello!

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El electricista entra a la sala de Unidad de Tratamientos Intensivos de un hospital, mira a los pacientes conectados a diversos tipos de aparatos y  les dice:
-           Respiren profundo. Voy a cambiar un fusible.
            
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 El condenado a muerte espera la hora de ejecución, cuando llega el sacerdote:
-          Hijo, traigo la palabra de Dios para ti.
-         Pierde el tiempo padre. Dentro de poco voy a hablar personalmente con él. ¿Algún mensaje?  
          
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El viejo acaba de morir y el cura en la ceremonia elogia al finado:
-           El difunto era un buen marido, excelente cristiano y padre ejemplar…
La viuda voltea hacia uno de sus hijos y le dice al oído:
-           Anda al cajón y mira si es tu padre el que está adentro…

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EMAIL A LA ESPOSA 

“Querida: La policía ha hallado un cuerpo quemado, con dentadura postiza, peluca, pechos caídos y culo deforme. Por favor, responde este mensaje para saber si estás bien”
               
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He leído tu horóscopo de 2011:
Salud: los astros te sonríen
Dinero: los astros te sonríen.
Sexo: los astros se mueren de risa.
          
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Un amigo pregunta al otro:
-           ¿Qué piensas de las mujeres cuando tienen sexo con nosotros? ¿Lo hacen por amor o por interés?
-           La mía lo hace por amor
-           ¿Cómo estás tan seguro?
-           Porque de interés no pone nada...

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Una joven, rebelde muy liberada, entra en un bar completamente desnuda. Se para frente al camarero y le dice:
-           ¡Déme una cerveza bien helada!
El camarero queda mirándola de arriba a abajo...
-           ¿Qué pasa? -pregunta ella. ¿Nunca ha visto a una mujer desnuda?
-           Sí señorita, muchas veces
-           Y entonces, ¿qué mira?
-           Es que estoy viendo de dónde va sacar el dinero para pagar la cerveza.

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●         ¿Cuál es la diferencia entre la amante y la esposa?
30 kilos
●         ¿Cuál es la diferencia entre el amante y el esposo?
            30 minutos
●        ¿Conoces el castigo para la bigamia?
Obvio, tener dos suegras
 ●        ¿Cuál es la diferencia entre un terrorista y una esposa?
Con el terrorista se puede negociar 
             
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Una pareja de ancianos discute.
-           Él:      Cuando te mueras voy a comprar una lápida que diga: “Aquí yace mi mujer, tan fría como siempre”
  Ella:    Y yo voy a poner: “Aquí yace mi marido, ¡al fin rígido!''
         
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El marido anglosajón en el hospital esperando que su mujer dé a luz. Sale el médico y dice:
-           ¡Han sido quintillizos!
-           ¡Es que tengo un cañón! -exclama el hombre orgulloso
-           A ver si lo limpia entonces, porque le han salido negros.
            
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Unos amigos se encuentran en el bar. Pedro va muy golpeado y Juan le pregunta:
-           Pero, ¿quién te atropelló?
-           Mi mujer -responde Pedro.
-           Te atravesaste cuando estacionaba el auto… o ¿qué pasó?
-           No, viejo. Me pegó porque llegué a casa como Superman.
-           ¿Como Superman? ¿Qué hiciste? ¿Llegaste volando?
-           ¡No!  Llegué con los calzoncillos encima de los pantalones
          
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-           María, ¡qué felices éramos hace 15 años!
-           Pero, Juan,  si no nos conocíamos…                              
-           Por eso, María, por eso... 

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ARL
 

lunes, 13 de diciembre de 2010

FEMICIDIO

Por Alfonso Ríos Larrain

Declaro que estoy en contra de la ley que tipifica el femicidio aprobada en el Congreso con suma urgencia y promulgada hoy por el Presidente de la República. Reconozco que nada arriesgo con mi oposición: no ejerzo cargos públicos, no soy candidato a nada y, salvo alguna reprimenda de mi mujer, mi madre, hijas, hermanas, sobrinas, cuñadas o nuera, puedo darme el lujo de ser políticamente incorrecto. Pero aunque sea tarde tratemos de reflexionar.

Primero, las estadísticas. Chile carece de datos serios que dimensionen el problema. Las indagaciones más confiables acreditan un total de 48 mujeres asesinadas por sus maridos o convivientes en el presente año. Esto es, el 0,0030% del total de mujeres que viven con una pareja. Como parece absurda tanta parafernalia para crear un nuevo tipo penal que satisfaga una realidad tan poco representativa, analicemos lo que pasa en otros países.     


1) Homicidios entre cónyuges:

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América publicó un estudio (2007) referido a los asesinatos entre cónyuges en los 75 condados más importantes de ese país (“Spouse Murder Defendants, USDJ). La conclusión fue la siguiente:

a)   De los 540 casos registrados ese año, 318 (59%) corresponden a hombres acusados de asesinar a su pareja y 222 (41%) a mujeres. Esta proporción 60-40 es una constante en los estudios objetivos sobre la materia.
b)   Sin embargo, el trato judicial recibido fue muy distinto: los tribunales consideraron culpables al 87% de los hombres y a 70% de las mujeres.
c)   En cuanto a la penas de prisión, 94% se aplicaron a los hombres y 77% a las mujeres.
d)   En las sentencias de reclusión inferiores a 10 años, el promedio fue de 16.5 años para ellos y 6 para ellas; en las superiores a 20 años, 43% recayeron sobre los hombres y 15% en las mujeres.
e)   En muchos casos, la menor pena impuesta a las mujeres se debió a que ellas alegaron la atenuante de autodefensa preventiva (asesinato por miedo); pero en los casos en que no se alegó tal excepción, también las sentencias fueron más benévolas para ellas: 7 años contra 17 para los hombres.


2) Delitos graves:

El estudio sobre el sistema penal ingles (“Does the criminal justice system treat men and women differently?”, Home Office, 1994) desmiente la idea de un trato discriminatorio contra las mujeres. Sus conclusiones:

a)   Ellas tienen menos probabilidades de quedar sujetas a medidas de privación de libertad en casi todos los delitos graves, con la única excepción de los relacionados con las drogas: 14% para ambos sexos.
b)   Las medidas de apercibimiento ("caution") para delitos graves ("indictable offences") fue de 61% para las mujeres y 36% para los hombres.
c)   Para delitos de gravedad similar, la proporción de mujeres sujetas a prisión preventiva es menor que la de hombres. La proporción de mujeres en prisión preventiva que reciben penas de reclusión es también inferior a la de hombres: 30% vs. 40%.
d)   La diferencia es aún mayor en los casos de libertad bajo fianza que acaban en prisión: 5% mujeres y 10% hombres.
e)   Cuando las mujeres sufren penas de prisión, su duración es menor que la impuesta a los hombres: 17,7 vs. 21,1 meses.
f)    Si se trata del primer delito (no reincidentes), las posibilidades de encarcelamiento se reducen a la mitad: 4% vs. 8% sobre una muestra de 21.000 delincuentes.
g)   Ellas corren menor riesgo de prisión en casos de homicidios domésticos: 23% de las mujeres acusadas de homicidio son absueltas contra sólo 4% de los hombres; y en los casos de sentencia condenatoria, las penas de prisión recayeron 66% en hombres y 30% en mujeres.
h)   La causal eximente por legítima defensa favoreció al 30% de las mujeres y 20% de los hombres.

Las cifras anteriores demuestran que el llamado femicidio es una figura delictiva muy excepcional que debe ser conocida y juzgada por los tribunales de justicia, aplicando las disposiciones referidas a la violencia intrafamiliar y, en su caso, las normas penales calificadas que castigan el parricidio. La igualdad ante la ley es una garantía constitucional que no admite excepciones, ni siquiera bajo el pretexto de establecer equilibrios subjetivos entre cónyuges o parejas. Como vimos -así consta en la jurisprudencia- Estados Unidos e Inglaterra lo hacen de hecho (también Chile), pero una cosa es la percepción que tenga un juez respecto de un caso determinado y otra, bien distinta, es promulgar leyes discriminatorias. 

      Este femicidio huele más a búsqueda demagógica de votos que a la urgencia de disminuir el índice de 48 mujeres asesinadas por sus parejas durante 2010. Bueno sería, en todo caso, que doña Carolina Schmidt, ministra del SERNAM, templara sus dichos. Porque afirmar que “el asesinato de mujeres por parte de sus parejas… es algo que está inmerso muy fuertemente en nuestra cultura” (diario “La Segunda” de hoy, página 4), es una declaración que nos deja como recalcitrantes vanguardistas de la Revolución Islámica preconizada por Irán en 1979  ¡Too much indeed!   ARL  

domingo, 12 de diciembre de 2010

DON'T TOUCH MY JUNK!

Por Alfonso Ríos Larrain

El 13 de noviembre pasado, John Tyner era chequeado en el aeropuerto de San Diego (California, USA) antes de embarcar. El funcionario de seguridad intentó auscultarlo, pero la advertencia de Tyner fue perentoria: "OK, but if you touch my junk I’m going to have you arrested” (“Está bien, pero si tocas mis partes bajas haré que te arresten"). El funcionario llamó al supervisor de la Transportation Security Administration (TSA), quien intentó persuadir a Tyner para que aceptara ser íntegramente “explorado”. No tuvo éxito. A Tyner se le impidió embarcar, fue expulsado del aeropuerto y arriesga una multa de US$ 10,000.- Hoy se cumple un mes de aquel suceso. Como decía el gran periodista e insigne director de “El Mercurio”, René Silva Espejo, la noticia ha decantado y podemos editorializarla.

La prensa y la opinión pública en general atribuyen esta reacción al descontento de los pasajeros por los chequeos cada vez más invasivos de su intimidad. El origen de los apremios son los actos terroristas que conmovieron al mundo el 11 de septiembre de 2001. Además del terrorismo, los exigentes controles cumplen protocolos de seguridad para prevenir el narcotráfico y otros delitos relacionados con el lavado de dinero. Lo anterior justificaría plenamente la estricta revisión de pasajeros y equipajes que realizan los servicios de seguridad de los aeropuertos, pero hay motivos más profundos que explican la reacción y popularidad de John Tyner.

Él sabía muy bien lo que hacía y a quién tenía enfrente cuando se negó a ser manoseado. Para vencer su resistencia, el supervisor de la TSA le dijo que este chequeo no constituía una agresión sexual. Tyner respondió: “Lo sería si no fueras el gobierno”. No se trata, pues, de una actitud superficial, anárquica e inconducente, sino de una rebeldía que refleja el conflicto progresivo entre los derechos individuales y el poder del Estado. Una rebeldía por las restricciones a la libertad y que pide poner límites al intervencionismo desatado, a la asfixia de los emprendedores, al imperio de la burocracia en salud, educación, trabajo, energía, medioambiente, etc. Una rebeldía frente a la norma que faculta a un agente de seguridad para desnudar a un pasajero y palparle el culo.

“¡Don’t touch my junk!”.  No es sólo un grito que reclama respeto a la intimidad: es una reacción de hastío y cólera que interpreta a millones de ciudadanos cansados de tanto “manoseo” y avasallamiento estatal ■  ARL

Ver videos:  http://www.youtube.com/watch?v=zYykxMupiT0&feature=related
                      http://www.youtube.com/watch?v=VUXlb12NBbY&feature=player_embedded